Las redes personales sólidas no se forman simplemente en los pasillos. Deben ser cuidadosamente construidas. He aquí cómo fortalecer sus conexiones.

Por Brian Uzzi y Shannon Dunlap, para Harvard Business Review (Diciembre 2005).

Si usted preguntara a sus colegas, “¿Quién fue Paul Revere?”, probablemente la mayoría sabría la respuesta. Después de todo, Revere fue inmortalizado en el poema de Longfellow que comienza: “Escuchen, mis pequeños, y oirán acerca de la cabalgata de medianoche de Paul Revere”. Pero ¿cuántos de sus colegas, fuera de estudiantes de la historia estadounidense, conocerían a William Dawers? Ambos hombres montaron a caballo desde Boston la noche del 18 de abril de 1775. Ambos dieron la alerta de que la guerra de la Revolución había comenzado.

Dawes cabalgó hacia el sur mientras Revere se dirigió al norte, pero los pueblos que atravesaron eran demográficamente semejantes. Ambos provenían de la misma clase social y tenían una educación similar. Pero sólo Revere reunió una milicia, y sólo Revere se volvió famoso. ¿Qué hizo la diferencia? En gran medida, el tipo de redes sociales que cada hombre había cultivado.

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